miércoles, 20 de marzo de 2019

AUSENCIA



Observar imágenes de peces muertos y moribundos, de personas intentando salvarlos. Escuchar sobre el suicidio, el ruido y morbo generado por una madre con su pequeño hijo que caen desde un puente, la cantidad de balas perdidas que acaban vidas, que esta vez fueron visibilizadas con la muerte del cantante Legarda y el incremento de los atentados contra los oleoductos, despertaron sentimientos de dolor, decepción, tristeza, rabia e impotencia pues esos nefastos sucesos hablaban del fracaso de una sociedad al dejar desnuda su inconsciencia y dejadez.

No recuerdo haber deseado que se acabara pronto una semana; como si así se acabaran los problemas.

Fue una semana, como tantas otras, que deja al descubierto no solo el desconocimiento del recurso hídrico y la falta de compromiso por preservar y conservar nuestra riqueza natural, sino la mezquindad de quienes se valen de la ignorancia, las creencias en todos los sucesos para intentar sacar beneficio propio.

Días que revelan la ausencia y soledad -incomprendida- del otro, que sin un presente digno no alcanzan a vislumbran un mejor futuro; que revelan cómo la desesperanza, el desespero y la enfermedad, llegan a apoderarse del ser.

Situaciones que recuerdan nuestra vulnerabilidad y fragilidad al estar expuestos a la violencia, porque no se ha aprendido a valorar ni a respetar la vida.

Que muestran la dificultad para buscar y encontrar soluciones de fondo a nuestros problemas, pues distraídos con las peleas y el morbo, caemos fácilmente en el juego del saboteo y la manipulación.

En nuestro país se ha hecho costumbre la mediocridad y la incredulidad, y cuesta creer que se pueden hacer las cosas bien y alejadas del beneficio propio.

Con una rara conciencia (¿o una conciencia desvirtuada?), pues acomodando lo correcto a los intereses particulares, hábilmente se llega a aceptar como buenas, las acciones que son dañinas para otros – inclusive para sí mismo-, las cuales generan malestar e inconformismo, violencia, inequidad y desigualdad, y con ello el deterioro social que impacta sobre todos.

Esos días tristes deberían invitarnos a vivir momentos de reflexión para decidir si debemos y queremos continuar así.

Afortunadamente, los días grises van aclarándose con el paso del tiempo y de esta manera volviendo a la “normalidad”, pero desafortunadamente olvidamos que podemos ser capaces de frenar la injusticia desbordada, para dejar el círculo vicioso que ata, ensimisma e impide salir adelante.

@sisi_bq

Publicado en https://diariolalibertad.com/sitio/2019/03/11/ausencia/

https://canaltropical.co/new/?p=116733


ESTAR CHUECO


Hablar, comer, caminar, levantar un brazo no solo son verbos, sino acciones propias de la naturaleza de los seres humanos y, la gran mayoría, las realizamos sin conocer ni pensar cómo las hacemos; solo sabemos que nuestro cerebro envía o recibe órdenes y mensajes para que se produzcan. 

Hace poco, tuve una pequeña fractura y no pude apoyar un pie por un tiempo. Fue así como experimenté las dificultades de convivir en un entorno -físico y social- no adecuado a las condiciones de discapacidad.

Pero también existen otras situaciones donde el ser humano debe aprender a asimilar -de manera permanente- la disminución o pérdida total de sus capacidades motoras y a depender de otros o necesitar ayuda para realizar algunas tareas.

Lo he observado durante más de 10 años, desde que a una persona muy querida le diagnosticaron un párkinson precoz, enfermedad neurológica que trastorna el movimiento del cuerpo, debido a que algunas células nerviosas del cerebro disminuyen la producción de la dopamina -sustancia encargada de enviar las señales y coordinar los movimientos.

Es así, como un suceso inesperado -sea una enfermedad o un accidente- le da un giro de 180° a la vida de una persona y la de su familia porque todos deben aprender a manejar situaciones complejas y a afirmar los pies sobre una realidad, que es dura pero que también suele afianzar los lazos de hermandad.

Quienes sufren la enfermedad de Parkinson, la describen como “vivir atrapado en un cuerpo que no responde” o, como mi dice mi familiar, “estar chueco”. Sin embargo, los seres humanos contamos con una gran capacidad de adaptación y estos pacientes desarrollan otros tipos de equilibrios, necesarios para afrontar la vida con mayor madurez, calma y paciencia.

Ciertamente, esta es una situación que obliga diariamente a recordar y agradecer el preciado bien de la salud y es también un llamado a la sensibilidad y a la identificación de las guerras que deben enfrentarse: nuestros esfuerzos como sociedad deben enfocarse en proteger y mejorar las condiciones de vida, en desarrollar una ciudad incluyente -en infraestructura y actitudes- y en encontrar alivios, tratamientos, medicamentos y cura para quienes padecen este u otro tipo de condición especial. 

@sisi_bq

jueves, 14 de febrero de 2019

EL AYER Y EL HOY EN LA POLÍTICA


Interesante participar en reuniones sobre ideologías y política; entender, especialmente puntos de vista, donde convergen diferentes edades.

Sabiduría y experiencia, notas predominantes; es grato escuchar de los más adultos y sorprende oírlos con vehemencia expresar que, en política, costumbres más sanas se solían practicar.   No menos importante es oír a la juventud vigorosa proponer y francamente reclamar por el legado político que deben recibir.

Así que, he aquí algunas situaciones de las prácticas políticas para cotejar con la realidad.

Ha sido y parece que será que, los partidos políticos vienen y van, y son fuertes según los respaldos del poder económico. 

Y que a las asambleas nacionales, departamentales y municipales hay que endulzarlas para que los proyectos puedan pasar.

Parece que las manifestaciones en plazas se quisieran recuperar; son signo de poder y aceptación popular, pues llevan a visibilizar a los tienen más posibilidades de ganar.
Solo en época electoral se acostumbra visitar y estar con la gente, porque para apoyar, se pide y pide sin cesar, sin analizar de dónde sale la plata, pues es costoso entregar ese “alguito” a la gente.

Ahora bien, es irreal para muchos, pensar que exista comunicación permanente y directa entre comunidad y su representante popular, pues no es fácil dar la cara y enfrentar las promesas hechas solo para ganar. 

El candidato, gran orador debía ser para motivar, pues su carisma y retórica eran vitales para triunfar.  Hoy, con dinero, un gran equipo puede fabricar una imagen para llevar a la gente en masa a votar.  

Pese a las dificultades y tropiezos, no podemos negar los avances en la elección popular, en la asignación presupuestal, en el paso de la papeleta al tarjetón y en las limitaciones de uso del poder evitando que una persona simultáneamente se pudiese elegir popularmente en varias corporaciones públicas y fuese nombrado en cargos públicos sin perder las credenciales obtenidas con el voto popular.   Y hasta hay indignación cuando se intenta revivir alguna de esas viejas prácticas que fueron sepultadas hace mucho tiempo.

Obviamente, algunos cambios en la política y sus grupos se han dado, pero estos no logran impactar lo fundamental, ya que se sigue eligiendo por dinero, poder y popularidad, intentando asegurar “la cuchara” en el corto plazo, para garantizar y aliviar la ansiedad del futuro incierto.  

Sinceramente, me cuestiono al escuchar, que los tiempos han cambiado y, espero llegar a ver el anhelado día en que la educación sea el camino para evitar que la ignorancia siga siendo tierra fértil para engañar y manipular, para alcanzar y mantenerse en el poder.

Y para dejar de idealizar a quienes dicen poder cambiar nuestra realidad, pues el cambio vendrá de la sociedad, cuando la mayoría pueda rechazar las prácticas por fuera de la ética y la moralidad, usando la sanción como control político y social.   Por ejemplo, a quienes usan lo público para beneficio particular, el castigo sería no votar por ellos por su mal proceder.

Por eso, usar este tipo de sanción, es usar ese gran poder, que tiene el ciudadano entre sus manos: el de decidir, y el de asumir la responsabilidad por sus acciones.

@sisi_bq

Artículo publicado el 4 de febrero de 2019, por el Diario La Libertad y el portal Canal Tropical

miércoles, 9 de enero de 2019

AMOR, EL ARMA QUE DESARMA



Mucho se ha dicho y escrito sobre el amor, a pesar de la dificultad para definirlo, ya que las palabras se quedan cortas al intentar explicarlo o al describir las sensaciones del acto de amar. 

Ahora bien, como dice la canción “difícil es hablar de amor, sin caer en la definición”, y es que, en este sentido, abordarlo sin definirlo es casi que imposible; expresamos que el amor es por excelencia esa fuerza interior viva y eficaz que nos lleva a hacer el bien, el arma que en todo debemos utilizar.

Realmente queremos amar y ser amados, nacimos capacitados para ello, y cada quien lo expresa a su manera.
De otra parte, manifestar el amor está al alcance de todos; tiempo, compañía, regalos, presencia, palabras, detalles, canciones e interés -aquello que hace que a las personas les importe alguna cuestión en particular-, son algunas de las formas para demostrar el amor.

Muchos afirmarán que la forma más perfecta de amor es la de una madre por su hijo; y debiera ser común que allí en el vientre maternal se viviese el gozo de amor incondicional, pues la madre es la primera casa, símbolo de amor, seguridad y protección natural.

Algunos en un nivel superior, aman despojándose de sí, y entregan su vida a una causa a la cual servir o a un ser a quien amar, como si sus necesidades se satisficieran con la alegría del otro.  

También, existen aquellos cuyas heridas, frustraciones y decepciones han mermado esa fuerza viva del amor.  Y atrapados en el miedo y la adversidad, promueven el odio y no la paz; avivando heridas sin cicatrizar, generando sentimientos y acciones negativas que dañan el ser, la familia y la sociedad.

Quien ama no hace daño; así que, si engañamos, maltratamos, irrespetamos y manipulamos, lejos del amor estamos.

Sin embargo, motivadora y digna de imitar es la gente que diariamente transmite amor, cuando en sus actividades, y a pesar de sus errores y vulnerabilidad, colocando su empeño y dedicación, se esmeran por hacer las cosas bien, e irradian paz, gozo y tranquilidad.

A esta altura de nuestros planteamientos, nos referimos entonces a las personas que un día decidieron perdonar y quizá, enfrentando la dificultad y soledad, se encontraron con el amor, sí así es, con un amor pleno que irriga y nutre la existencia.

Finalmente, aunque en el mundo se vende la idea que no es posible amar de verdad, basta observar a los que, amando, hablan de amor sin que de él una palabra puedan expresar; y con su estilo de hablar y actuar, logran transformar actitudes porque transmiten el gozo de servir y dar, ya que poseen un tesoro que los lleva a vivir sin miedo y sin afán.

@sisi_bq

miércoles, 12 de diciembre de 2018

LAS RIQUEZAS DEL AYER



Por SiSi Llinás A

“¡Estos tiempos modernos!”, “Antes no era así”, “El pasado fue mejor” son expresiones que escuchamos con frecuencia de quienes lamentan el cambio de sus preferencias en aspectos tales como la música, las relaciones y las costumbres -especialmente, en lo relativo a la urbanidad y el civismo-.

Los cambios son inevitables y hasta necesarios; nada ganamos anhelando el pasado, que ya no es y no volverá… o el futuro, pues todavía no está aquí; por eso, los entendidos, nos aconsejan vivir plenamente el presente, que es lo único certero que tenemos.

Ahora bien, cada época tiene su encanto, con sus características, acertadas para unos y desacertadas para otros. Pero, si hay algo a lo cual debemos prestar mucha atención es a las tendencias que intentan borrar nuestras raíces, pues corremos el riesgo de sepultar los logros y esfuerzos del ayer y de repetir los errores que cuestan mucho subsanar.
 
También es importante mantener y preservar los valores y riquezas de nuestro entorno cultural, así como rescatar buenas costumbres perdidas que antes identificaban a nuestra sociedad y que ahora se exaltan como si no fueran el deber ser de nuestro comportamiento. Además, desvirtuamos la esencia de la realidad cuando enaltecemos lo superficial y opacamos lo trascendental.

Es que ahora parece inusual que alguien quiera devolver un objeto extraviado, que se defienda la ética y la verdad y se aplaude sin cesar al gobernante que realiza obras que es su deber realizar y se genera una bulla populista que no hace bien a la sociedad.

Sinceramente, espero no tener que presenciar que se premie a una madre que a su hijo quiera amamantar; o que se pierda el eterno cortejar, cuando la falsa liberalidad, impida lo bello del conquistar y desaparezca la caballerosidad.

Apoyemos los emprendimientos que buscan recuperar la riqueza del ayer en el arte, la gastronomía, las costumbres y el cuidado del ambiente, no para revivir el pasado, sino para así nuestra linda cultura preservar.
La familia es el núcleo fundamental donde se debe iniciar este camino del rescate cultural, porque en su seno se pueden (¡y deben!) cultivar valores, principios y la buena tradición, recurriendo a la creatividad para que los jóvenes se entusiasmen con aquellas historias, dignas de contar, y con los reencuentros intergeneracionales filiales y fraternos.

@sisi_bq

Publicado el 11 de diciembre de 2018 en Diario La Libertad y Canal Tropical

jueves, 6 de diciembre de 2018

CÓGELA SUAVE


Quienes han vivido por fuera de su tierra natal, han experimentado procesos de cambios que permiten apreciar lo nuestro desde perspectivas diferentes de aquellos que no han afrontado el acostumbrarse a un nuevo estilo de vida. 

Aunque poco a poco y sin darnos cuenta nos vamos acomodando e integrando a esa nueva vida, también vamos adoptando una serie de características para diferenciarnos y representar nuestra identidad cultural.   

Inevitablemente se vive el desechar y apropiar; el dejar y tomar; el afirmar y reafirmar.
Cuando nos trasladamos a otra región del país, con relativa frecuencia se escuchan bromas y chistes relacionadas con nuestro hablar y actuar caribeño; algunas veces esto resulta ser chistoso, unas tantas irónicas y otras, hartas y cansonas; oír con otro acento, “hablao” y fuera de contexto las frases propias del “costeñol”, hace que, extrañando lo nuestro, redescubramos el alcance de esas formas locuaces de conversar e interactuar.

Ahora bien, la sabiduría popular sale a relucir, cuando magistralmente podemos enseñar que, frases como, “cógela suave” tienen un significado maravilloso; una tradición cultural que invita a mirar la vida de forma positiva; a no dejarnos arrinconar por las dificultades, sino a enfrentarlas con la mejor actitud posible.

Ese desparpajo y esencia dicharachera del ser costeño, que permite expresar palabras y frases como ajá, compa, primo, con un sabor muy propio y difícil de imitar, son determinantes para defender y reafirmar coloquialmente nuestra identidad y ese sabor característico de quienes vivimos cerca al mar Caribe; y así, sin más allá, cualquier día podrías ser un embajador de nuestra idiosincrasia y tradición cultural.

Me atrevería a afirmar que “cógela suave” es la forma caribeña colombiana de aquel proverbio chino que dice que "si una cosa tiene solución, ¡para qué preocuparse!, y si no tiene ya solución, ¡para qué preocuparse!".

Por eso, “cógela suave”, es un gran referente de nuestra peculiaridad, aquella que apela a su creatividad, el chiste y la burla para bajarle el tono y la intensidad a cualquier situación; un llamado al orden y al equilibrio, a la calma y serenidad para que, relajados y no alterados, podamos actuar.

En nosotros existe la llave y la fuerza interior para preservar y fomentar el cogerla suave como mecanismo para que, dejando los afanes y odios, nos contagiemos de la alegría, y buena vibra, de tal manera que podamos aprender y enseñar a vivir y gozar de bienestar.

Finalmente, recordemos que “cógela suave” es la voz popular para que vistiéndonos de color alegría y festividad, sigamos pintando de magia tropical los lugares y espacios por donde podamos transitar.

@sisi_bq

Publicado en http://canaltropical.co/new/?p=103273


lunes, 19 de noviembre de 2018

DE TOROS A TIBURONES



Después de casi 70 años, recordamos la participación de nuestro querido Junior de Barranquilla, en el primer torneo del Fútbol Profesional Colombiano de la División Mayor del Fútbol (Dimayor), en 1948. 

Igualmente, hacemos memoria de nuestro equipo, cuando en 1966, bajo la dirección de Efraín “el Caimán” Sánchez y Arturo Fernández Renowitzky en la presidencia del club, vuelve a la primera división de la cual se había retirado en 1953, debido a una grave crisis deportiva y económica.

En este orden de ideas, por esa época, el equipo Juniorista era conocido como “Los Miuras”; un apelativo usado como reconocimiento a la manera de jugar potente y aguerrida del equipo al enfrentarse al rival.

El calificativo “Miuras”, es un término de la ganadería, el cual denota un cruce de toros de lidia –bravos-, con unas características especiales forjadas desde 1842 por una familia ibérica ganadera.  Corresponde a una clase de toros con cuernos grandes hacia adelante y un potente aparato locomotor que posee instintos atávicos de defensa y temperamentales: cambiantes, muy ágiles y difíciles para torear.

Nos dice Leonidas Jr., que su padre Leonidas Otálora Gómez, -un empresario de la radio-, consideraba que el término taurino no encajaba bien con el equipo de una hermosa ciudad a orillas del Mar Caribe; una noche en el programa "Bavaria y los Deportes", en 1966, comentando un partido contra Millonarios, llamó al equipo “Los Tiburones”, haciendo alusión a la furia tiburona.

Se conoce que Bocas de Ceniza, es ese hermoso lugar de Barranquilla de indescriptible belleza natural, donde se funden el río y el mar en Colombia, y donde muchos pescadores cuando caían al mar eran devorados por los tiburones que abundaban en la zona; hecho que hace parte de la vida e historia de esta ciudad caribeña, y se incorpora al alias del equipo de fútbol.

Cabe anotar que los tiburones, son peces con más de 450 millones de años de existencia, peculiaridad que los hace notablemente increíbles; inteligentes y con habilidades para adaptarse rápidamente a nuevos ambientes; cuando buscan comida, juegan un papel importante en el ecosistema al mantener a las especies por debajo de ellos en la cadena alimentaria y por ser indicadores de la salud del océano.

Por esas características, el calificativo “Los Tiburones”, nombre dado a los reyes del océano, que inspira miedo y respeto, gustó y pegó en la afición, y persiste aún en la actualidad.

Otras frases como “Los Rojiblancos”, “Junior del Alma”, “Los Tiburones”, “Junior tu papá”, cada una con una historia, también hacen parte del léxico de los Junioristas por demostrar la fuerza, potencia y el amor por el Junior de Barranquilla.

@sisi_bq

Publicado en http://canaltropical.co/new/?p=101379



CONEXIONES