martes, 14 de agosto de 2018

SOSTENIBILIDAD Y RIQUEZA (Parte 2)


De las diferentes iniciativas de sostenibilidad quizá el Pacto Global liderada por las Naciones Unidas, sea la más conocida.  Esta busca desarrollar, implantar y divulgar políticas y prácticas de sostenibilidad empresarial, ofreciendo a sus integrantes una amplia gama de recursos y herramientas de gestión que permitan ayudar a implementar modelos de negocio y desarrollo sostenible.

Colombia tiene aproximadamente 600 organizaciones que integran la red, la cual tiene nodos departamentales y distritales con presencia en el Atlántico, Valle, Bogotá, Antioquia, Tolima y Bolívar.

Para generar conocimiento del pacto global y la generación de proyectos sociales y ambientes, 13 empresas se han unido al pacto del nodo Atlántico, desde su lanzamiento en el año 2013: La Universidad del Norte, Expreso Brasilia, Sociedad de Acueducto, Alcantarillado y Aseo, Electricaribe, Telefónica Movistar, Fundación Zoológico de Barranquilla, Asociación Nacional de Empresarios -ANDI, Cámara de Comercio, Promigas y Oficaribe. El Grupo Logis, Metrotel y Gecelca actualmente se encuentran inactivas y otras pertenecen al nodo central.

En términos de desarrollo sostenible hay mucho por hacer ya que las instituciones tienden a concentrarse en temas filantrópicos, de compromiso social -especialmente en su zona de influencia-, y en aspectos medio ambientales por la facilidad para medir y presentar resultados -a pesar de la complejidad de algunos programas que se implementen.

Pacto Global Atlántico no tiene una estructura formal, opera con dinámica colaborativa, la cual hace posible el desarrollo de actividades de sensibilización en temas de lucha contra la corrupción, medición huella de carbono y trabajo infantil en la cadena de suministros.

El doctor Camilo Mejía desde la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte, lidera el nodo Atlántico, y asegura: “el desarrollo sostenible no es un tema de filantropía sino estratégico, de vista empresarial”; la falta de claridad en el concepto de desarrollo sostenible impide visualizar su importancia en el largo plazo.

¡No somos sensibles a esa realidad!.  

Debería ser prioridad asimilar el concepto de desarrollo sostenible y sus ventajas competitivas, los indicadores que muestren el incremento de la productividad y los aportes a la sanidad del ambiente social. Igualmente, importante el crecer en desarrollo sostenible, no solo jalonando a los proveedores de las empresas comprometidas para alinearse a la cadena global empresarial, sino contando con la voluntad política para generar más compromiso y sacar adelante iniciativas para construir un “Territorio Socialmente Responsable”.

En definitiva, estas acciones son necesarias para lograr una inversión social fundamentada en programas sostenibles, que garanticen un gran impacto y la efectividad en el uso de los dineros invertidos, evitándose financiar proyectos que nacen muertos pues son concebidos sin mercados, con diseños inapropiados o visión cortoplacista.

De esta forma requerimos avanzar para que las necesidades y los diagnósticos de la sociedad, se plasmen en proyectos sostenibles que generen resultados e indicadores de impacto que hablen por sí mismos de riqueza y bienestar.


@sisi_bq

lunes, 30 de julio de 2018

SOSTENIBILIDAD Y RIQUEZA



  



A pesar que los sistemas económicos y políticos han permito avances en los estilos de vida de muchas personas del planeta, con beneficios tales como la disminución de la pobreza e incremento en los niveles de calidad de vida[1], otros aspectos resultantes de esta constante actividad humana como el cambio climático[2], han llevado a que la economía global se encuentre en una situación de paradoja.

Desde 1972 el Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT, con su investigación denominada los Límites del Crecimiento, advierte sobre los riesgos ambientales y sociales que un desarrollo económico desmedido puede generar al mundo entero.

Más adelante en 1987, en el informe “Nuestro Futuro Común” publicado por la Naciones Unidas, se propone una alternativa de desarrollo de un crecimiento que satisfaga las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro, el cual hoy es conocido como desarrollo sostenible.

Estos estudios permitieron a la comunidad internacional generar espacios como la Agenda 21 o la Cumbre de la Tierra en 1992, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en 2002, y actividades más recientes como el protocolo de Kioto y el Acuerdo de Cartagena, entre otros, han evidenciado que el futuro de los hombres sobre el planeta depende de los esfuerzos que gobiernos, empresas y la sociedad civil realicen para ser de esta una sociedad verdaderamente consiente y responsable.

El tema de la responsabilidad de las organizaciones y especialmente de las empresas no es reciente, sin embargo, desde la última década del siglo XX toma importancia debido al creciente compromiso en las propuestas de cambio en su gestión y con el desarrollo sostenible. Interés que se ha fortalecido por las iniciativas de aquellos que buscan comprometer a las organizaciones con cambios que puedan evidenciar sistemática y públicamente, para evitar la pérdida de la confianza y el respaldo de los actores con los que interactúa en sus actividades diarias.

De esta forma se hace inevitablemente la promoción de las responsabilidades en la actualidad, no solo para el desarrollo de las diferentes organizaciones que requieren de estos modos de actuar como condición para el desarrollo de sus negocios, sino para el logro conjunto de una sociedad más equitativa que pueda perdurar en el tiempo, es decir sostenible.

En Colombia, donde la mayoría de las empresas son pequeñas y medianas, donde abundan negocios en la informalidad y donde la violencia, el desplazamiento y la corrupción van en contra del bienestar de todos sus habitantes, contrasta con la otra Colombia donde aún existe una riqueza natural única en el mundo, donde abunda la creatividad y el deseo de salir adelante, existen grandes retos y oportunidades para el empresariado en torno la sostenibilidad y en el generador de riqueza que puede llegar a ser.

Agradezco a Álvaro Urquijo, Consultor en Sostenibilidad, por sus aportes al artículo.

@sisi_bq



[1] http://hdr.undp.org/sites/default/files/HDR2016_SP_Overview_Web.pdf
[2] http://www.cambioclimatico.gov.co/otras-iniciativas


COMPETITIVIDAD ES EMPRESA...EMPRESA ES COMPETITIVIDAD


El IMD World Competitive Yearbook es un informe anual sobre la competitividad de diversos países del mundo realizado por la escuela de negocios IMD de Lausana, Suiza, que permite medir cómo una economía gestiona la totalidad de sus recursos y competencias, para elevar la productividad y así incrementar el bienestar de su población.

En la versión 30, Colombia registró un descenso frente al año 2017, pues pasó del puesto 54 al 58 en un total de 63 países, por su mal desempeño en la categoría que mide el sistema tributario. Situación sustentada por el incremento de la burocracia para la creación de empresa y la mala percepción en términos de gobernabilidad y el aumento en los impuestos.

Realmente, esto no es más que corrupción, negligencia y necedad; el Informe Nacional de Competitividad 2017-2018 lo confirma cuando señala a la corrupción como el principal obstáculo de las metas de competitividad de Colombia.

¿Qué más debemos esperar para comprometernos y poder acabar con la corrupción? Es una necesidad imperante.  Es una voz que grita desesperada: ¡“si queremos salir adelante frenemos de una vez por todas a la corrupción”!

La competitividad básicamente es un concepto relativo donde se compara el rendimiento con respecto a otro.  En el Foro Económico Mundial 2016 se definió como “el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país”. 

Ahora bien, ahí fallamos porque la relación de la consecución de efectos frente a los recursos invertidos no es eficiente, tal como puede verificarse en el reciente resultado del índice IMD.

Juan José Sarue, director de la Comisión Regional de Competitividad del Atlántico, recuerda que la competitividad debe reflejarse en el bienestar de los ciudadanos, porque cuando a un país le va bien, debe contarse con las condiciones necesarias para que todos vivamos mejor.

Además, dice que, en Colombia entre otras razones, no somos productivos porque necesitamos muchos procesos y personas para realizar una actividad, abundando el reproceso.

El Estado ha sido un facilitador y el departamento del Atlántico hoy cuenta con una gran conexión territorial y buena cobertura en servicios; ha sembrado para impulsar la competitividad y necesita de la empresa y academia para seguir creciendo. 

Sarue menciona que la ubicación de Barranquilla, el tener el puerto a una hora y media en el peor de los trancones, desde cualquier empresa en su área metropolitana, el estar a menos de tres días en buque a USA, todo eso es competitividad territorial y nos hace competitivos; pero sucede que la competitividad se da en las empresas y no en el territorio, ya que sus operaciones deben generar ventajas sostenibles para hacerla competitiva.

Nuestro departamento del Atlántico lo tiene todo: academia, vías, puerto, posición geográfica, pero definitivamente falta mirar hacia adentro para asimilar las ventajas del territorio. 

Se necesita de buenos insumos, entre otras variables, que permitan que los proyectos sean sostenibles asumiendo el rol de la competitividad. Entendiendo que la competitividad se da en las personas, en las instituciones, y reconociendo que en el talento humano idóneo, ético y competente está la riqueza para poder decidir a favor y en beneficio de la ciudad, la región y el país.

@sisi_bq

Publicado en

http://diariolalibertad.com/sitio/2018/07/23/competitividad-es-empresa-empresa-es-competitividad/

http://canaltropical.co/new/?p=87076

domingo, 8 de julio de 2018

SELECCIÓN Y PADRES


Tuve la fortuna de celebrar el día del padre en familia el pasado domingo 24 de junio; celebración que resultó ser muy divertida por las bromas, por la postergación de tan memorable fecha, porque nos congregamos en torno a uno de los seres que nos dio vida y nos transmitió sus valores y virtudes y porque en familia disfrutamos el anhelado y necesitado triunfo de la Selección Colombia en su segundo juego del Mundial Rusia 2018.

¡Definitivamente, fue un día especial!

Alegría, optimismo y unidad fueron signos predominantes de los cuatro puntos cardinales en la Casa de la Selección Colombia; el espíritu fraternal y la satisfacción del deber cumplido inundaban nuestras vidas.

Indiscutiblemente, vivimos a plenitud uno de esos días que anhelamos repetir y que difícilmente se borrarán de nuestra memoria.

A nuestra selección, sinceramente gracias por recordarnos lo que somos capaces de alcanzar cuando trabajamos en equipo y con disciplina, cuando la convicción y el deseo de salir adelante nos unen e integran haciendo que todos brillen con gran intensidad.

Indudablemente la Selección Colombia es una buena representación de la familia y sociedad colombiana; de esa familia que se esfuerza, busca y encuentra los medios y mecanismos para sobreponerse a las dificultades, logrando vencerlas, familia resiliente; que virtuosamente lucha por alcanzar sus metas y objetivos; que trabaja, se divierte y disfruta respetando las diferencias y al adversario.

Llega como buen padre -con carácter-, que celebrando sus progresos hace un llamado al orden para que, dejando el egoísmo, es decir, ese amor excesivo sobre sí mismo que nos hace interesar demasiado por lo propio y actuar según nuestra absoluta conveniencia, desechando al otro. Ahora bien, entendamos que actuar cooperativamente y con metas claras propicia ambientes necesarios con posibilidades reales para que muchos usen los talentos, vocaciones y destrezas generando bienestar general.

Ojalá estos acontecimientos sirvan de ejemplo para que cada vez muchas más personas e instituciones trabajemos decidida y aguerridamente por reafirmar y exaltar el orgullo de ser y sentirnos colombianos.

@sisi_bq

lunes, 25 de junio de 2018

POR INVESTIGAR


En pro del crecimiento y desarrollo económico sostenible y bienestar de la población se impulsan las actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI).

En ese orden de ideas, el departamento del Atlántico con recursos del fondo de CTI del Sistema General de Regalías, financia proyectos para contribuir a la producción, uso, integración y apropiación del conocimiento en el aparato productivo y la sociedad en general.

Sirva de ejemplo el “Desarrollo de proyectos de I+D * en Recursos Hidrobiológicos de las Ciénagas del Sur del Atlántico y subregión del Canal del Dique”, donde la gobernación del Atlántico ejecutó las actividades científicas por medio de la Universidad del Atlántico.

Este proyecto, además de permitir la caracterización y cuantificación de los diferentes recursos hidrobiológicos y presentar las medidas de recuperación para frenar el impacto negativo en la biodiversidad con su desarrollo, produjo efectos importantes en diferentes ámbitos.

Ahora bien, mencionemos las posibilidades de asistir a múltiples eventos y actividades. El de Talleres de Parques Nacionales de Colombia, donde el proyecto fue propuesto como modelo de investigación. La presentación de los resultados en congresos nacionales e internacionales.  La invitación a participar en un proyecto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO.  El investigador principal del proyecto, doctor Luis Carlos Gutiérrez, fue invitado a formar parte en la mesa regional de recursos hídricos del Ministerio del Medio Ambiente y del Plan de Ordenamiento en Humedales.

Las becas de doctorado, una en Brasil y otra en Cartagena, otorgadas a dos profesionales investigadores del proyecto.

De otro lado, haber recibido en 2015, la estatuilla “El Agua Habla” del Centro de Investigaciones Científicas del Río Magdalena CIRMAG, en el Primer Congreso Colombiano de Ríos y Humedales en Honda, Tolima, como reconocimiento a la investigación integral adelantada en el proyecto, es otro logro visible ante la comunidad científica y universitaria.

Por otra parte, el apoyo económico de las actividades investigativas que alivió los costos de los proyectos de grado de los estudiantes de pregrado, maestrías y doctorados del equipo investigador.

De igual manera, fueron importantes los logros académicos de la decanatura de Ciencias en la Universidad, ya que se actualizaron los planes de estudio y curriculares, se dieron las dinámicas para que se propusiera el doctorado en Recursos Hidrobiológicos y porque la formación de alto nivel permitió que el grupo de investigación, “Biodiversidad del Caribe Colombiano” -Facultad de Ciencias Básicas de la Universidad del Atlántico- en 2017, recuperara la máxima categorización A1 otorgada por Colciencias.

Finalmente, como un llamado a la conservación y riqueza de nuestra naturaleza y al apoyo al conocimiento de la fauna y flora atlanticense, cabe resaltar la identificación y descubrimiento de nuevas especies en los recursos hídricos, los cuales serán oficializados próximamente por la Universidad del Atlántico.

(*) Investigación y Desarrollo

Twitter: @sisi_bq


Ver publicación en http://diariolalibertad.com/sitio/2018/06/25/por-investigar/


viernes, 8 de junio de 2018

CHARLAS FAMILIARES



Algunos temas suelen ser difíciles de tratar en diferentes espacios, y la familia no se escapa a esa realidad, especialmente cuando se congregan más de tres generaciones con una juventud y niñez cada vez más despierta, y se le intenta normalizar o reglamentar.

Francamente fue enriquecedor el hecho de que en un día familiar pudiéramos charlar sobre el aborto, abiertamente.

Resultó interesante escuchar las motivaciones que pueden llevar a una persona a estar o no a favor del aborto, desde lo moral, emocional, afectivo, espiritual, cultural, familiar, educativo y económico- social con sustentaciones médicas y psicológicas.

Pero más allá de aprobar o justificar o no el aborto, estas líneas desean centrar nuestra atención en la riqueza de aprender a escuchar para intentar comprender al otro.

Cabe aclarar que la comprensión de una situación o acontecimiento, no implica ni aprobación ni aceptación.
Ahora bien, prestar atención a la escucha activa del otro, es fundamental para comprenderlo con sus necesidades y sentimientos; para valorarlo, porque cada persona tiene una historia y una experiencia de vida para contar y aportar a la existencia del otro.

Indiscutiblemente, una buena escucha permite revelar situaciones invisibles que no percibimos cuando actuamos como espectadores prestos a juzgar y a veces, hasta con severidad.

No ganamos nada prohibiendo, concediendo libertades o imponiendo puntos de vista.   Lo importante y necesario es educar y formar para que optemos por decidir a favor de nosotros y del otro, en procura de una mejor sociedad.

Lo ideal es creer que podemos construir una sociedad en la cual, además de lo académico, el eje central sea la formación en valores para crecer y desarrollarnos conforme a los ideales, aprender a tomar decisiones responsablemente y forjar un ser más maduro y ético.

Practicando la prudencia para saber evaluar los riesgos y controlarlos en la medida de lo posible; la responsabilidad, porque nos hace conscientes sobre las implicaciones, alcances y aspectos críticos que conllevan nuestras acciones y decisiones. 

De otro lado, no podía faltar el valor del respeto porque conlleva atención o consideración hacia la otra persona; la sensibilidad, para ser más compasivos y entender el dolor ajeno y finalmente, no por ser la menos importante, tenemos la humildad para conocernos a nosotros mismos y no pretender estar por encima ni por debajo de nadie; alejados de creer tener la verdad absoluta, sin intentar doblegar a que el otro diga, crea o piense como yo. 

Cerremos esta anecdótica experiencia diciendo que cuando en ese día tan familiar alguien mencionó la eutanasia, un cruce de miradas y un silencio profundo fueron la clave para que sin dudarlo y sin pensar, pasáramos a conversar de un tema muy diferente, que no podía ser otro que el de nuestra gloriosa Selección Colombia, sin chistar.

@sisi_bq

lunes, 4 de junio de 2018

PORQUE TODAS LAS VIDAS IMPORTAN




El año 2017 registró la cifra más baja de asesinatos en Colombia en los últimos 42 años: 11.718 víctimas, es decir 32 personas diarias en promedio

Ahora bien, nombres como Jaime, Luis, Carlos, Álvaro, Rodrigo, Yuliana, Gabriela o “Gaby”, Dayana, Rosa, José, etc., nos gritan y recuerdan que los esfuerzos por la defensa de los derechos fundamentales no logran impactar debidamente, ya que vivimos en una sociedad que no respeta ni valora la vida. 

En la actualidad, se nos habla frecuentemente de los ambientes saludables que necesitamos para vivir sanamente en comunidad.

Por eso, en primer lugar, conviene asimilar el concepto de salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social; de ahí que la salud mental es la condición de bienestar donde conscientes de nuestras capacidades, podemos afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar productiva y fructíferamente y, sobre todo, siendo capaces de establecer relaciones significativas que contribuyan con la comunidad.

Entonces debiéramos sincerarnos y admitir nuestra enfermedad, nuestra incapacidad para aprender a dialogar, a soltar odios, rencores y cualquier forma de violencia. 

Sucede pues que necesitamos sanar, atender a las víctimas y a sus familias, “prestando especial atención a esos procesos sanadores para evitar que las víctimas pasen a ser victimarios y para romper el ciclo de violencia entre los seres humanos”, afirma el psicólogo Eduardo Calle Mosquera. 

Cuando somos capaces de entender que muchas de las situaciones sociales, especialmente la de los más vulnerables, surgen de problemas o asuntos sin solucionar, comprendes la necesidad de realizar esos procesos restauradores del ser; igualmente, reconocemos la importancia de acabar con la corrupción para que haya más recursos y se distribuyan mejor, asunto de poder utilizarlos eficazmente para alcanzar una buena salud en Colombia, donde todas las vidas importen.

Debe quedar claro que necesitamos un país sano; donde comprendiendo que la violencia y sus efectos nos afectan a todos sin excepción, aprendamos a vivir en paz, a respetar las opiniones y derechos de los demás. 

Definitivamente, construir y reconstruirnos debería ser un firme propósito para librarnos de la memoria colectiva de la violencia comprometiéndonos firmemente con procesos sanadores que enseñen a decir no a la corrupción, a la injusticia y a la impunidad, a respetar las diferencias, y a perdonar y superar los agravios e injusticias cometidos a lo largo de la historia colombiana.

Twitter: @sisi_bq

Publicado en http://canaltropical.co/new/?p=77932


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